Las Relaciones Internacionales en Tiempos de Covid-19

Covid-19

Nadie querrá recordar el año 2020. La vida nos ha cambiado y mucho en los últimos 9 meses, nadie ha quedado inmune a los drásticos cambios, dramáticos en ocasiones a los que nos hemos tenido que enfrentar, vivas donde vivas y pienses como pienses. Se sabe ahora que, a finales del 2019, en China ya se iba conociendo de un virus que llegaba a matar a las personas, pero típico de un gobierno comunista donde las malas noticias no son publicadas de inmediato o nunca son publicadas por el “daño” que puedan causarle al sistema, primó el silencio gubernamental y la presión porque los que iban ya alertando sobre lo que podía suceder. Sabemos que en enero de este año 2020, ya en China se estaban reportando muchos más contagios, y que gente moría, pero aun así hubo bastante silencio y sobre todo no alertaron a los demás países a su debido tiempo, permitiendo que los viajes al extranjero continuaran y que en silencio el virus se fuera extendiendo a todo el mundo, pero sobre todo en aquellos países a donde los chinos viajan con más frecuencia, Europa y Norteamérica.

En un punto y ante tanta evidencia el Gobierno Chino comenzó a alertar, pero ya tardíamente que lo que empezó como un virus local tenía todas las posibilidades de convertirse en una pandemia, apoyando esta teoría la propia Organización Mundial de la Salud. Hubo dudas en todas partes, todos los gobiernos pecaron de creer que nunca el virus del coronavirus, llamado luego Covid-19, se extendería de forma tan acelerada y que fuera capaz de poner en jaque a los Estados y sus sistemas de salud.

Al día de hoy todos sabemos cómo han sido las cosas y como han continuado sucediendo las cosas en cada país, en cada región en cada ciudad, medio millón de muertos y decenas de millones de contagios y no parece que vaya a disminuir dado el comienzo del otoño e invierno en el hemisferio norte. Hemos conocido de pandemias en las clases de historia, algunas muy famosas como la de la Peste Bubónica, que mato a un buen número de personas en la Europa medieval, o la mal llamada Fiebre Española que igual asolo Europa a principios del siglo 20, pero han existido más que las mencionadas y han afectado con igual alevosía a todas las regiones del planeta.

No estábamos preparados para algo así, nos parecía y nos costó trabajo creer que podía sucedernos en pleno siglo 21 con los avances médicos y tecnológicos que gozamos desde hace décadas y en parte este ha sido el error, sobre todos de los gobernantes y también del público en general que han pecado de poco sentido común y de ser incapaces de entender que somos vulnerables ante simples organismos microscópicos. La vida nos ha cambiado y llevará un tiempo en que vuelva a ser como la concebíamos antes, pero a la que no renunciamos por el simple hecho de mantener la esperanza. Los Gobiernos de forma general respondieron con lo que tenían en la mano, las soluciones han sido muy disimiles, como complejas y contradictorias a veces, pero no han sabido en muchos casos estar a la altura de las circunstancias, no han sabido ser líderes en momentos en que la población demandaba de ellos eso mismo.

No es fácil y así lo entiendo tomar decisiones que atañen a millones de personas y entiendo a los políticos que han tratado de hacer lo mejor que tenían a su alcance, con valentía y sin mirar consecuencias económicas, pero no entiendo a aquellos que han sido dubitativos y que incluso han mostrado una carencia total de humanidad al burlarse y negar incluso las advertencias de los que saben en esta materia, por mediocres y simples intereses personales o electorales.

Las relaciones entre los países han cambiado mucho. El proteccionismo desmedido ha florecido y con la justificación del Covid-19, ha habido aprovechamiento al máximo de las ventajas que una situación como esta podría acarrearles. El Mundo globalizado ha permitido la expansión del virus, pero a la vez ha sacado lo peor de las relaciones entre los países, que se han visto afectadas sobremanera.

Todos esperamos que en los próximos meses por fin aparezca la ansiada vacuna contra este mal, pero hasta esto provoca rencillas y una desmesurada carrera entre los diferentes países para ver quien llega primero a esta meta y así de paso beneficiarse con su producción ante la altísima demanda que tendrán en todo el mundo.

Algo debemos sacar de positivo de esta pandemia, con el perdón de los cientos de miles de muertos que ha dejado hasta ahora, algo bueno tendrá que dejarnos para así salir mejor personas mejores seres humanos, algo tendrán que cambiar los Estados, los políticos y los ciudadanos comunes para evitar en lo posible que se repitan los errores iniciales conscientes que nos han llevado al nivel de mortalidad que hoy vemos. La confianza entre los países deberá restablecerse, con calma con mesura con sentido común, pues al final nadie se salvará solo, al contrario, la unión para enfrentar una pandemia de esta índole con más aciertos que errores está en nuestras manos, confiemos entonces que pasara este mal año y que los próximos serán mejores.

Por: Francisco Perello Dorticos